De vuelta de las fiestas… y algo más

Bueno ya estoy de vuelta de las vacaciones de navidad. Inicialmente había pensado en seguir escribiendo entradas, pero con tanta fiesta se te rompe el ritmo, es por eso que siempre me ha gustado cogerme vacaciones en estas fechas. Este año han sido obligatorias, pero bueno.

Así que me había propuesto retomar el teclado después de reyes, pero me he debido portar mal este año, porque me ha caído una gripe, que me ha tenido echo un trapo toda la semana.

Así que esta semana es la de empezar a retomar el trabajo de ir alimentando este blog, de ir buscando un trabajo, etc.

Es duro escribir una entrada todos los días, de hecho me asombro a mi mismo cuando veo la cantidad de entradas que he escrito.

¿Me estoy pasando tres pueblos?

Hoy tocaba una entrada sobre la evolución de la arquitectura web, la tercera, pero he leído una entrada en el blog de Andrés Pérez Ortega que me ha recordado algunas preguntas que me he hecho últimamente.

Como he comentado alguna vez este dominio lo tengo desde el 2001, es decir un poco más de doce años, me voy a ahorrar el comentario sobre como pasa el tiempo…

En aquella época tener un web personal era una cosa sumamente rara, aunque técnicamente era muy sencillo. De hecho el como registrar el dominio lo saqué de un artículo de una revista de esas de trucos y revisiones que compré en un quiosco. Daba mas yuyu el tema de pagar por Internet, porque además se lo compré a un proveedor americano.

Nunca he tenido claro si me pasé tres pueblos con ello, me refiero a dar una impresión de ir muy adelantado a lo que se esperaba en esa época. Además hay que tener en cuenta que era cuando estaba empezando a trabajar.

Ahora con estos temas de la marca personal tengo la misma sensación. Yo tengo claro que el mercado ha cambiado y que ya no es como el de nuestros padres que empezaban en una empresa y ahí se jubilaban. Yo llevo 6 empresas en 15 años y soy de los que no les gusta cambiar mucho…

Así que hay que adaptarse y estar preparado para esta situación. Esto me hace plantearme dos cuestiones.

Adelantarse al futuro

Recuerdo una vez, muy al principio de mi vida profesional, que empezábamos un proyecto y le comentaba a mi jefe mis inquietudes, a lo que me respondió, que a el ese proyecto ya no le preocupaba, lo que le preocupada era conseguir otro para cuando terminásemos ese. Es la visión de un programador contra la de un gerente…

Creo que si quieres dedicarte a estos temas de industrialización del software y a la arquitectura web tienes que tener un cierto planteamiento de intentar anticiparte al futuro, como he hecho con la marca personal, sino te vas a ir encontrando problemas no previstos en el peor momento y tendrás que andar poniendo parches, es decir entramos en el terreno de la deuda técnica.

Cada uno es como es

Recuerdo otra ocasión en la que a una persona, muy relevante y respetada del mundo de la selección de personal, le comenté, también muy al comienzo de mi vida profesional, que había empresas en las que tiraban a la basura un curriculum simplemente por poner XWindows en vez de XWindow. A lo que me preguntó si me gustaría trabajar en una empresa así. Y la verdad es que no.

Así que ese problema de la percepción que pueda tener el resto de personas, sobre todo las que puedan tener en sus manos el contratarte o no, me inquieta pero relativamente.

Si que es cierto que en alguna entrevista que he hecho me he encontrado que todavía resulta un poco raro que no lleves tu curriculum en papel y le remitas al web y a LinkedIn. Creo que les descoloca un poco. Se fijan mucho en las tecnologías y productos que sabes o no sabes, que aunque son importantes, lo que mayormente determina el éxito o el fracaso de un proyecto es la gente, el formar un equipo de gente compatible.

Consejos para el primer trabajo

He estado viendo un par de vídeos de entrevistas que ha hecho Ángel Medinilla sobre como brillar como informático en las empresas modernas, que me han gustado mucho.

Una de las motivaciones de escribir este blog fue la cantidad de pajaritos en la cabeza que veía en gente recién licenciada (si otra vez en plan abuelo cebolleta). Igual es que he tenido mala suerte, pero al final esa gente suele ser el grueso de la fuerza de trabajo.

De hecho estuve trabajando en una empresa en la que se llegaron a plantear que todo becario o recién licenciado que empezase en la empresa lo hiciese conmigo para que aprendiese como se tenían que hacer las cosas correctamente.

Es muy complicado estar transmitiendo a cada persona que entra tus 15 años de experiencia y el porque haces o planteas las cosas como las planteas, así que fui escribiendo las vivencias por si alguien las leía y le podían servir de algo.

Mis aportaciones a ciertos temas que se comentan en los vídeos.

La primera empresa te marca

Yo creo que si, porque es de lo primero que tienes experiencia. Yo empece en una academia (les repateaba ese término, decían que eran un centro de formación no una academia) y me costó desprenderme de la etiqueta de «formador».

Sobre empresa pequeña o grande para empezar, probablemente recomendaría empresa pequeña. En esta zona donde yo me muevo hay mucho trabajo de servicios informáticos, sobre todo para administración pública, así que empresa pequeña es de menos de 20 y grande son proyecto de unas 100.

Lo bueno de las empresas pequeñas es que tocas muchos palos, pero también suelen ser más artesanas, con menos procedimientos, proyectos normalmente más pequeños. Obviamente un proyecto de 100 personas se maneja de forma diferentes, es más importante el procedimiento para que todo funcione acompasado. Eso hay que tenerlo en cuenta.

Que creo que es lo más importante

Cuando empieces a trabajar vas a tener mucha gente que te dirá como debieran de ser las cosas, según su criterio, claro. Es el típico, el jefe o fulanito no tiene ni idea, tendrían que hacer tal o cual cosa en vez de…

En la carrera mis notas en temas de programación solían fluctuar entre sobresaliente y matrícula, se me daba y aun se me da muy bien. Y podéis creerme cuando os digo, que cuando empiezas no tienes ni p…a idea. Eso hay que tenerlo muy asumido, sin acomplejarse, porque también tienes un sueldo acorde.

Lo más importante es saber elegir de todos esos que te dicen como se debieran de hacer las cosas quien es el que realmente sabe lo que dice y quien es un cantamañanas, un populista, un demagogo o simplemente un «vendedor de enciclopedias». Es decir sigue a los mejores e incorpora sus enseñanzas a tu base de conocimientos.

Teletrabajo

Estaba leyendo un artículo de un americano que habla sobre la experiencia de trabajar sin ir a la oficina, es decir el teletrabajo.

Mi primer trabajo fue para montar un telecentro y algo me informé del tema. Hay que decir que eso fue sobre el 98, así que las comunicaciones no estaban tan desarrolladas como ahora.

Es muy tentador el no ir a trabajar, o más bien no ir al trabajo. Me acuerdo que en algunos estudios recomendaban que aunque no fueses a la oficina te comportases como si lo hicieses. Es decir marcándote unas rutinas, incluso vistiéndote para el trabajo (nada de currar en pijama) y teniendo una habitación para el trabajo. Todo para diferenciar el ámbito privado del profesional.

Creo que el teletrabajar constantemente requiere de una disciplina muy grande, porque es muy fácil distraerse con tareas «domésticas» y que tu productividad se resienta.

Otro problema es la socialización. Recuerdo haber leído la experiencia de una chica que teletrabajaba y estaba deseando que llegase el mensajero para tener a alguien con quien hablar un rato.

Indudablemente el teletrabajo aporta beneficios, sobre todo para las personas que tienen un trayecto muy largo hasta el trabajo. Yo normalmente hasta la oficina he tenido siempre sobre una hora, en el mejor de los casos 45 minutos y en el último trabajo tenia solo 20 minutos, eso si en coche en vez de trasporte público, y la verdad es que la calidad de vida es mucho mejor.

O también para conciliar la vida laboral y la familiar, para por ejemplo poder llevar a los críos al cole, etc.

Siempre me ha parecido un concepto, el del teletrabajo, muy interesante, pero muy peligroso, de los que si lo haces mal, te puede salir realmente mal.

Lo que si que creo es que hay que ir estando preparado para poder teletrabajar, en algún grado. Cada vez la tecnología es más accesible, con portátiles, vídeo y audio conferencias asequibles, etc. Igual no haces un teletrabajo puro, pero puedes facilitar que la gente trabaje, por ejemplo en una visita al cliente, o reduciendo viajes innecesarios con videoconferencias, o pudiendo tener factorías en otros lugares más baratos, o que te permitan acceder a personas con el perfil adecuado para tu proyecto, etc.

No existen las malas hierbas

En jardinería hay un dicho que me gusta mucho y dice que no existen las malas hierbas sino hierbas en lugares inadecuados.

Mis abuelos tenían una huerta en la que prácticamente me crié, y había unas hierbas que tenían unas flores muy bonitas, como unas margaritas pero muy pequeñitas. Lo malo es si esas hierbas te salen en mitad del césped de tu jardín, cuando lo que quieres es tener lo que se llama una pradera (mi madre dice que eso no es un jardín es un campo de fútbol).

Con las personas y los trabajos creo que sucede un poco lo mismo. No es la primera vez que me he encontrado con personas perfectamente válidas pero en el lugar inapropiado.

Si ellos mismos son capaces de darse cuenta de que no están en un lugar apropiado, muchas veces porque ellos mismos se encuentran incómodos, es relativamente fácil solucionarlo. Lo malo es cuando esas personas no se dan cuenta de que no lo hacen bien y se resisten a aceptar otro puesto o directamente a cambiar.

Que importante es conocerse uno mismo y saber cuales son tus límites. Y que tremendamente difícil de conseguirlo.

Porque un curriculum no es (tan) importante

Ahora que por circunstancias me veo obligado a actualizar mi curriculum quiero dar mi opinión sobre porque creo que el curriculum no es tan importante. O más bien porque su importancia se ha reducido en los últimos tiempos. Alguna cosa ya adelanté en una entrada previa. Tampoco es que sea una idea original mía, la he incorporado a mi mochila del libro de Alejandro Suárez

En la época previa al mundo 2.0 la forma más común de buscar trabajo era el consabido curriculum vitae. Todo lo más algunas referencias de conocidos o similar.

Antiguamente en la época 1.0 era una práctica común en las empresas del sector que cuando presentaban tu curriculum a alguna oferta para una asistencia técnica para un cliente siempre lo «decoraban» un poquito (a veces un muchito, la verdad).

Hoy día ¿quien no ha buscado en facebook, linkedIn o directamente en google a ver que es lo que «sale» de una persona que acabas de conocer?. Es una situación nueva a tener en cuenta por los «decoradores» de curriculums.

Pero la irrupción de la vida 2.0 nos permite ampliar el estático curriculum. Con un blog como este, con un twitter, etc. Tenemos multitud de herramientas para hacer llegar nuestro mensaje.

¿ Que es lo que me permite este blog que no me permite un curriculum?:

– Explicar porque me parece que lo más importante en una empresa y en un proyecto de desarrollo son las personas. La capacidad, la jerarquía, la autogestión, los jefes.
– Contar como da buen resultado trabajar con honradez con discusiones, negociaciones, reputación, lealtad, colaboración.
– Repetir hasta la saciedad que creo que es fundamental tener método de trabajo, ágil o tradicional, para ser eficientes. Por escrito, asumido, con objetivos, con reglas.
– Poner en valor que hay que buscar las cosas sencillas. Sin reinventar, con sencillez.
– Decir que hay que mejorar constantemente, como por ejemplo mejora continua, aprender. 
– Finalmente, calidad, calidad y calidad.

Todas estas cosas no se ven en un listado con mis datos personales, donde he estudiado y por que empresas y proyectos tecnologías he pasado, con que tecnologías y herramientas.

Marca personal Agil: Primeros pasos

Voy a tratar de organizar mi nueva situación laboral con una mezcla de marca personal y agilismo.

Hay cosas del agilismo de scrum que ya intuyo que no van a encajar del todo, ya que por ejemplo no hay equipo, ni un plan de entregas, pero creo que el valor del trabajo intelectual de intentar hacerlo es positivo. Sino todos los conocimientos que he ido adquiriendo documentándome tendrán un valor parecido al de leer una novela, con el ciclo de vida en cascada como villano y el agilismo como heroe.

Lo primero que tengo que hacer es ir escribiendo las historias de usuario, es decir que es lo que quiero hacer y que quiero conseguir con ello.

Para realizarlo, podría utilizar alguna de las herramientas que existen específicas para gestionar proyectos scrum y kanban, pero creo que sería excesivo. Soy un técnico y aunque las cabras siempre tiran para el monte, tengo que mantenerme centrado en los objetivos principales y no dejarme seducir por los cantos de sirena de las herramientas. Las herramientas son un medio no un fin.

Tampoco soy de mucho papel y lo de los post-it en este caso no me acaba de convencer. No hay equipo ni gestores que tengan que ver el avance del proyecto.

Así que creo que la herramienta que mejor me puede ir es el Evernote. Puedo escribir las historias de usuario y etiquetarlas en BackLog/SprintLog y ponerle el valor y el esfuerzo también con etiquetas.

Tu puesto de trabajo no está disponible…

Esta fue la noticia que me dieron el martes por la tarde, que mi puesto de trabajo no estaba ya disponible. Me recordó un poco a la película de Up in the Air.

En estos tiempos en los que has visto como despedían incluso a gente perfectamente válida y muy profesional, porque no había trabajo, no extraña a nadie que también le toque a uno.

Hay muchas formas de afrontarlo y no voy a negar que te genera una cierta sensación de intranquilidad.

Pero ahora toca mirar hacia el futuro y adecuarse a la nueva situación. De las formas de afrontar esta nueva situación que conozco la que me parece más adecuada es en la línea de la marca personal de que soy una «empresa» sin cliente. Es casualidad que justo el día siguiente, miércoles, salía una entrada, que estaba programada desde el fin de semana,  en este blog sobre la mejora continua en los ciclos, tanto en los momentos de bonanza como en los de escasez.

Cuando estas trabajando, por cuenta ajena como era mi caso, obviamente no dedicas muchos esfuerzos a buscar nuevos «clientes». Pero en esta nueva situación obviamente si que lo tengo que realizar.

Toca revisar y reforzar la estrategia de comunicación, ya que aunque desde hace un tiempo tengo este web, con su twitter y mi perfil en LinkedIn, ahora se hace más importante para poder tener una visibilidad adecuada y conseguir que si alguien tiene que elegir un profesional de la industrialización del desarrollo de software o de la arquitectura de aplicaciones Web sea yo el elegido.

También tengo que diseñar una estrategia de «networking» para conseguir dos objetivos: poner en valor el «networking» actual y que me pueda ayudar a conseguir mis objetivos, como yo he ayudado a otros compañeros en el pasado. Y por otra parte ampliar la red de contactos de profesionales y empresas que pueden en un momento necesitado requerir mis servicios.

Estas dos áreas son las más prioritarias, pero tampoco puedo dejar de prestar atención a cual es mi producto. Tengo que revisar si lo que ofrezco tiene salida en el mercado o si necesito complementarlo con alguna cosa más. Alguna idea ya tenia desde algún tiempo de complementar, digamos que mi «portfolio», con herramientas, métodos y procedimientos de testing.

Para poder tener claro este planteamiento me ha resultado de mucha utilidad el haber leído este verano el libro de marca personal de Andrés Pérez Ortega, y todo el material que tiene disponible. También me ha servido bastante el libro de «Tu modelo de Negocio«.

Pero en ambos casos estos libros y su filosofía subyacente lo que te proporciona es el QUE hay que definir, no tanto el COMO (creo que Andrés está preparando un libro sobre este aspecto). Tiene una cierta similitud en la industria del software con los modelos CMMI, ISO, etc que te dicen el QUE y las metodologías como SCRUM, ciclo de vida en cascada, etc. que te dicen el COMO.

Así que la pregunta es: ¿Como me organizo todo el trabajo que tengo que hacer?. No quisiera caer en el error del «parálisis por análisis» que tanto se menciona en los artículos sobre emprendimiento y en la ingeniería del software. Esto se me asemeja mucho al ciclo de vida en cascada, en el que no empiezo a programar hasta que no tengo perfectamente claro el diseño, y este no lo empiezo a hacer hasta que no tengo perfectamente claro el análisis, etc.

El problema es que no tengo perfectamente claro todo, no hay Yesterday Weather.

¿Y si me organizo de forma ágil? Con todo lo que estoy aprendiendo en el MOOC de Agilismo de Javier Garzás y en el libro Métodos ágiles y scrum. Sprints, BackLog, etc…

Si una familia se pudo organizar utilizando Scrum, ¿porque no va a servirme a mi para organizar mi nueva situación laboral?

Decidido, lo voy a intentar así. Una marca personal ágil…

Los ciclos y la mejora continua

El otro día leí en un libro que la economía es cíclica, eso todos los sabemos. Hay épocas de bonanza y otras de escaseo.

Eso lleva a hacer un planteamiento muy sencillo. Cuando las cosas van mal, como en esta época hay que pesar que tarde o temprano se acabará y llegará otra época de bonanza. También cuando las cosas van viento en popa hay que pensar que vendrán mal dadas.

Y esta situación no es algo que nosotros como individuos podamos controlar. Lo que podemos hacer es estar preparados. Cuando las cosas van mal hay que seguir intentado mejorar para que cuando se salga del bache podamos estar en mejor situación para aprovechar la mejoría. Y cuando las cosas van bien hay que mejorar, todavía con mas ahínco, porque sabemos que vendrán mal dadas, y cuanto mejor nos hayamos preparados mejor podremos soportar el golpe.

En resumidas cuentas, siempre hay que mejorar, y más en un negocio como este de las tecnologías de la información en las que el dinamismo es tan grande.

Discutir es bueno

En todos estos temas del agilismo se hace mucho hincapié en la comunicación. Recuerdo una conversación con uno de los máximos jefes de donde trabajaba en la me decía que discutir era bueno. Que obligaba a la otra parte a plantearse las cosas.

La conversación venia a raíz de un compañero jefe de proyecto que tenia como jefe a una persona con mucho carácter y al que no contradecía.

En algunos otros post he tratado este tema, me parece que es positivo el aportar ideas, siempre intentando ser constructivo y poniendo mucho cuidado en no aportar tonterías y que ese aportar se vuelva en tu contra, porque dejes una impresión de inmadurez.