Una camisa marrón, la IA y la relación que no te esperas

A principio de temporada me pasé por la tienda donde suelo comprar las camisas. Tenían para el verano una colección de lino marrón. Marrón oscuro, terroso, muy de otoño.

Le comenté al dependiente: «A saber cómo eligen esto para verano.» Me pareció un color equivocado, pesado para la época. No lo compré.

Meses después, escuchando un podcast sobre imagen personal que no tenía nada de tecnológico, me encontré con la respuesta. Y resultó que tenía que ver con la inteligencia artificial y me voló la cabeza porque no era por lo que seguramente estés pensando ahora mismo.

El instituto que decide el color del año

Pantone es un sistema de codificación de colores. Si dices PANTONE 17-1230, cualquier diseñador del mundo sabe exactamente de qué marrón hablas. Es lo que tiene haber tenido que decorar mi casa, saber que es el Pantone.

Desde 1999, el Pantone Color Institute anuncia cada año el «color del año»: una elección que no es arbitraria, sino el resultado de meses de investigación sociológica. El objetivo no es dictar qué debería estar de moda, sino observar qué está sintiendo la sociedad y reflejarlo.

Para hacer esa lectura, Pantone trabaja con cazadores de tendencias (coolhunters): profesionales con formación en diseño, sociología, psicología y marketing que rastrean señales culturales en todo el mundo. No solo moda: arte, gastronomía, música, movimientos sociales, arquitectura. El color que eligen es, más que una predicción, un diagnóstico del estado de ánimo colectivo.

Y hay un detalle que explica bien mi camisa de principio de temporada: entre que Pantone anuncia el color y que ese color llega masivamente a las tiendas, pasa aproximadamente un año. La industria de la moda trabaja con ese adelanto. Lo que compras hoy fue decidido el año pasado.

Por qué el marrón tierra en 2025

El color del año 2025 fue Mocha Mousse (PANTONE 17-1230): un marrón suave y cálido con matices de chocolate y tierra húmeda. Y la justificación que dio Pantone fue exactamente la que describía el podcast: una búsqueda global de lo esencial, una reacción a la saturación visual y digital, un deseo de reconectar con lo natural y auténtico.

El hilo conductor es claro: a medida que la inteligencia artificial se ha instalado en el día a día, generando un aluvión de contenido, herramientas y cambios acelerados, algo en la sociedad ha respondido buscando lo contrario. Menos pantalla, más textura. Menos algoritmo, más tierra. Los colores vibrantes y sintéticos ceden ante la paleta orgánica.

Los cazadores de tendencias no predicen caprichos estéticos: observan tensiones sociales reales. Y una de las más claras de los últimos años es esta: la tecnología avanza tan deprisa que nos cansa, y esa fatiga se refleja incluso en los colores que queremos llevar.

2026: el blanco como pausa

La progresión continúa. El color del año 2026 es Cloud Dancer, un blanco roto muy suave. Es histórico: la primera vez desde que se instauró esta tradición en 1999 que Pantone elige un blanco puro.

Laurie Pressman, vicepresidenta del Pantone Color Institute, lo explicó así: «Buscamos un respiro, buscamos alivio; hay una desconexión emocional, una sobreestimulación visual. Solo queremos dar un paso atrás.»

Del marrón tierra al blanco. De volver a las raíces a hacer una pausa total. Son dos respuestas distintas a la misma presión acumulada, y forman una progresión que tiene mucho sentido visto en retrospectiva.

Lo que ya estamos viendo en el sector TI

Los cazadores de tendencias observan esa presión desde la moda. Pero la misma dinámica lleva tiempo operando en el mundo de la tecnología, y ahí no hace falta esperar al color del año para notarlo.

Las empresas de TI ya están notando lo que la IA mueve por dentro: procesos que se aceleran, perfiles profesionales que cambian, tareas que se redistribuyen. La pregunta sobre cuántos puestos de trabajo se verán afectados está sobre la mesa, aunque nadie tenga todavía una respuesta cerrada. Esperemos que la transición sea mejor de lo que algunos auguran.

Lo que sí es claro es que el impacto de la IA no se limita a los sectores donde la buscamos. Si está influyendo en el color de la ropa de verano, está influyendo en sitios que todavía no hemos pensado. Y como siempre con la tecnología, la clave es entender qué está cambiando antes de que el cambio te llegue de frente.

Yo acabé comprando una camisa blanca. Una marrón para el otoño si la sacan para la colección de otoño invierno cae fijo.

¿Tú has notado la IA en algún sitio donde no la esperabas? Me interesa saberlo. Te leo en LinkedIn.


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