Llevo unos meses usando ChatGPT para casi todo lo que se me ocurre, y con ese uso más intensivo se me han reafirmado un par de ideas.
La primera: la IA no es “mejor” que un buen profesional. La segunda: para mucha gente (yo incluido), la IA sí cambia el juego por una razón mucho más prosaica: el coste.
No es mejor que un buen profesional (y eso no es el punto)
No creo que la inteligencia artificial sea mejor que un buen profesional en su campo.
Un buen «marketer» o un buen copywriter probablemente escriba mejores artículos que los de mi web. Igual que un buen asesor de imagen o un personal shopper elegiría ropa mejor de lo que puede hacer ChatGPT.
Hasta aquí, nada polémico.
El punto es el acceso (cuando el presupuesto manda)
La diferencia, en mi caso, es que económicamente no me compensa contratar:
- Un marketer o un copywriter.
- Un asesor de imagen.
Y aquí es donde la IA sí tiene algo que decir: gente que antes no podía acceder a ciertos conocimientos o servicios porque no le salía rentable, ahora puede hacerlo por un coste irrisorio.
No es calidad “premium”, pero es acceso. Y, bien usada, puede ser muy útil.
Lo que a mí me está aportando (de forma muy práctica)
En mi caso, me ha ayudado muchísimo con cosas muy concretas:
- A organizar el armario (como ya comenté).
- A comprar ropa; por ejemplo, en Cuando ChatGPT me ayudó a comprar ropa (sin decirme a todo que sí).
- A mantener el blog con más regularidad, aunque un profesional lo haría mejor, seguro.
La sensación es clara: para un uso “no crítico”, el retorno es muy alto.
La idea de Claudio Serrano (y el corte del 7 al 10)
Recuerdo una entrevista/podcast a Claudio Serrano sobre el impacto de la IA en el doblaje.
Decía algo así como que, en una escala del 0 al 10, a los actores con un nivel de 0 a 7 la IA les iba a comer terreno porque iba a ser capaz de hacerlo tan “mediocre” como ellos… y que solo iban a quedar del 7 al 10: los que aportan ese plus que, a día de hoy, la IA no aporta.
Puede que tenga bastante razón.
Donde me lo pienso más: salud, finanzas y derecho
Otra cosa es cuando el tema es más delicado: salud, finanzas, derecho…
Ahí el riesgo cambia, y la tolerancia al error también. Y, por tanto, el umbral para “fiarme” no puede ser el mismo que para elegir ropa o pulir un texto.
¿Bajará el precio de los profesionales?
Un último matiz: puede que el precio de los profesionales baje si ellos mismos se apoyan en la IA y pueden ofrecer el mismo servicio por menos.
Si eso ocurre, puede que termines teniendo lo mejor de ambos mundos: la calidad de una persona con experiencia, apoyada por una IA que le ayuda a hacer el trabajo de forma más eficiente.
Moraleja
La IA no va a reemplazar al “10/10”, pero sí puede cubrir un “6/10” a un coste tan bajo que cambia quién puede acceder a ciertos servicios. La diferencia no está en la “magia” de la herramienta, sino en el uso que hagas de ella… y en saber dónde no merece la pena asumir el riesgo.
¿En qué te está ayudando a ti la IA (o dónde no te fiarías)? Te leo en LinkedIn.
Diseñado en la cabeza de Iñigo, made in ChatGPT.
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