Imagina una escena: llega el jefe y suelta, muy contento, que va a poner un junior por cada miembro del equipo. Gratis. Y claro, lo primero que piensas es: ¡guay! Más manos, más capacidad.
Hasta que te das cuenta de que esas manos no vienen con el manual de instrucciones leído. Hay que enseñarles. Hay que hacerles hueco. Hay que invertir tiempo en que se enteren de por dónde sopla el viento en el proyecto.
Onboarding no es un lujo, es una necesidad
Si has trabajado en un entorno con mucha rotación, sabes que el proceso de onboarding se convierte en un salvavidas. Te reduce el tiempo, evita errores tontos y acelera la integración. Pero cuando llevas años en un equipo estable, ese proceso suele estar medio oxidado. El documento de Onboarding no existe porque la última vez que entró alguien al equipo ni existía el termino Onboarding. Y claro te cae un junior y no sabes ni por dónde empezar.
Pues con los agentes de IA pasa lo mismo. Exactamente igual.
Un agente sin contexto es un becario que no pregunta
Le dices a un LLM que te escriba código en Java y te lo hace. Perfecto. Pero lo hace como le parece. Si usas Java moderno, si sigues ciertas convenciones de carpetas o estructura de clases, si tu equipo tiene una forma concreta de comentar, de versionar, de integrar… se lo tienes que explicar. Porque, como el junior, no lo adivina.
Y esto no es que el modelo sea malo. Es que no eres tú. Y si quieres que sea útil de verdad, tendrás que entrenarlo o al menos darle pistas. Lo demás es esperar milagros.
¿Inversión o coste hundido?
Aquí hay dos caminos:
- Ser reactivo y tirarte a la piscina sin preparar nada. Spoiler: es como esperar a las rebajas… y quedarte sin talla.
- O anticiparte y empezar a documentar cómo trabajas, cómo piensas y qué patrones repites. Igual que harías para escalar tu equipo humano.
Yo me quedo con la segunda. Y más aún si hablamos de lo que se viene de enjambres de agentes, que ya no es uno sino una cuadrilla de “ayudantes” rondando tus procesos.
Moraleja
Ni los juniors ni los agentes vienen enseñados. Pero si sabes guiarles, pueden ser una inversión brutal. Eso sí: solo si tú tienes claro cómo trabajas y por qué. ¿Te lo has planteado?
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“Diseñado en la cabeza de Iñigo, made in ChatGPT.” Pero le he tenido que aterrizar yo, no te creas, después de eso es muy productivo es si.

